No cabe la menor duda en cuanto a
que, el Senado de la República es
una institución respetable,
merecedora de absoluta consideración
por parte de las demás instituciones
nacionales, de la opinión pública y
de los parlamentos y gobiernos de
otros países. (Aunque, dígase entre
paréntesis, no se sepa con exactitud
cual es la función que tendría un
Senado en una democracia avanzada, y
nos sentimos obligados a recordar
que una de las principales medidas
sugeridas por el entrañable líder
comunista João Amazonas para la
reforma política que la
Constituyente de 1987-1988 ha sido
emprendido como la
institucionalización del Congreso
Unicameral, lo que implicara la
extinción del Senado, tal y como se
asemejara y se asemeja hoy. La
propuesta consta de un libro de gran
circulación, para la época, en los
ambientes políticos – “Las
propuestas del PCdoB para la
Asamblea Constituyente” – que fuera
objeto de respetables debates entre
el entonces presidente del PCdoB y
el relator de la nueva Carta Magna,
el senador Alfonso Arinos. Dicha
propuesta fue sometida a valoración
por el grupo de constituyentes que
se reunían frecuentemente en la
residencia del entonces diputado
constituyente del PCdoB y ex líder
de su bancada, Haroldo Lima. En
condición de uno de los redactores
del citado escrito presencié los
debates y constaté con qué respeto y
seriedad, aun habiendo discordancias,
eran consideradas éstas y otras
propuestas allí presentadas por el
viejo comunista).
El paréntesis es apenas para que,
con el debido respeto que el Senado
nos merece, no seamos conducidos al
craso error de sacramentar a la
cámara revisora, reducto tradicional
del conservadurismo brasileño.
Hechas las debidas honras a la
Cámara Alta del Congreso Nacional,
observo que la nota mas fuerte del
Presidente Chavez reaccionando
justificadamente a la impertinencia
del Senado brasileño, fue la
metafórica referencia a lo que, en
su opinión, sería más fácil: la
revocación de la justa medida de su
gobierno en no renovar la concesión
a la RCTV, o la restauración del
Imperio colonial portugués en el
Brasil. No restan dudas de que el
colonialismo portugués jamás será
restaurado en Brasil, de modo que,
ante el caso en tela de juicio,
estamos frente a dos imposibilidades.
Pero vamos a lo que más nos interesa.
Quedan menos dudas, para quien hace
una lectura política correcta de los
hechos, el ver que no radica en la
forma en que se expresara el
presidente Chavez – líder
revolucionario, comandante de la
Revolución Bolivariana, estadista de
la integración latinoamericana, al
día de hoy él mas destacado
dirigente, junto a Fidel, de la
lucha por la liberación nacional y
social en el continente –la razón de
fondo de la lucha política que se
estableció objetiva y
subjetivamente, teniendo como factor
preponderante el caso de la RCTV,
entre el gobierno de la República
Bolivariana de Venezuela de un lado,
y un frente heterodoxo que reúne al
imperialismo norteamericano, Bush a
la cabeza, la derecha venezolana,
los gobiernos de la Unión Europea,
los medios serviciales del capital
financiero internacional en todo el
mundo, incluso la brasileña, e
infelizmente algunos políticos
brasileños, los cuales en su mayoría
son detentores de mandato en el
Senado – Eduardo Azeredo (PSDB),
Heráclito Fortes (DEM), José Sarney
(PMDB), Renan Calheiros (PMDB),
Eduardo Suplicy (PT), Aloísio
Mercadante (PT) – además del
presidente de la Cámara de Diputados,
Arlindo Chinaglia (PT) y los
políticos de expresión aún menor,
como el mediocre suplente del
senador Roberto Freire (PPS),
dirigente de un minúsculo partido
surgido en los años 90 como
resultado de la renegación al
comunismo.
Hablemos seriamente. La historia
brasileña está repleta de ejemplos
en que la derecha mimetizó los
comportamientos de sus homólogos de
ultramar o del norte, de modo que el
comportamiento servil de ésta
derecha no se limita apenas a un
cotorreo, va más allá, mucho más
allá, si se trata de comparar a la
miríada de ejemplares que poseemos
en nuestra fauna.
Suena extraño, desafinado, fuera de
tono, principalmente cuando el
presidente del Senado es blanco de
la campaña de desestabilización por
parte de los mismos medios
anti-Chavez, por la cual no solo se
pretende alcanzar a su persona, sino
también la propia base de
sustentación del gobierno de Lula,
la declaración de que “Chavez está a
contra mano de la democracia”. Como
no deja de ser estridente el
discurso del ex presidente José
Sarney, cuyo gobierno se destacó por
el uso político de las concesiones
de canales de TV y estaciones de
Radio como instrumento para
consolidar su base política,
vociferando contra “el ataque a la
libertad de expresión” supuestamente
perpetrado por el gobierno de Chavez.
Como suena ofensivo, una violación
misma del decoro, calificar al
presidente de una nación amiga de
“aprendiz de dictador”, según la
expresión soez del apagado
representante piauiense y de la
derecha ‘peefelista’ disfrazada de
demócrata, el senador Heráclito
Fortes. Todo esto muestra que el
problema no reside en “arrebatos”, “fanfarronerías”,
“retórica inflada” etc.
La histeria anti - chavista desatada
en torno a la no-renovación de la
concesión a la RCTV no se justifica,
ni siquiera según la óptica del
derecho burgués. Fue una medida
absolutamente constitucional y
legal. Políticamente, fue también un
legitimo acto de defensa en
presencia de conductas abusivas e
ilegales de un medio de comunicación
a servicio de los intereses ajenos a
los del país y del pueblo.
Recomiendo al lector el dossier
publicado por el gobierno venezolano
sobre la RCTV.
El problema de fondo reside en la
naturaleza del proceso en curso en
Venezuela, en evidente contraste con
los dictámenes del imperialismo
norteamericano y las expectativas de
la derecha, esté ella en los Estados
Unidos, la Unión Europea, en
Venezuela, en Brasil o alhures.
Escuchando algunos discursos de
personas que se eligen por siglas de
izquierda, constato que muchos no
entienden o sé rehusan a entender,
que desde el levantamiento cívico –
militar del 4 de febrero de 1992
(que la falsa izquierda llamó de
golpe) está en curso en el país
vecino, una profunda revolución de
carácter democrático, popular e
antiimperialista que tomó coraje y
gano nuevos contornos con la
elección de Hugo Chavez Frías a la
Presidencia de la República en 1998
y la subsecuente proclamación de la
República Bolivariana. Hoy, con la
madurez del proceso, la Revolución
venezolana emprende un nuevo paso y,
a la moda inventiva de los próceres
nacionales Simón Rodríguez y Simón
Bolívar, proclama su carácter
socialista.
El camino que conducirá al
socialismo en Venezuela no está
asfaltado. Será, sin lugar a dudas
punteado de confrontaciones
políticas, económicas, sociales y
culturales con las fuerzas de
derecha y del imperialismo, de modo
que el episodio de la no-renovación
de la concesión a la RCTV es apenas
uno - y no el más radical – entre
muchos que tenderán a suceder de
ahora en adelante. Acostumbrémonos a
eso. Obviamente, el sistema político
será enteramente distinto al
putrefacto sistema democrático
burgués, tendrá una nueva
conformación institucional, nuevos
métodos de gobierno y participación
popular, en los cuales no cabrán
anacrónicas e hipócritas
concepciones de “libertad de
expresión”, en que solo se expresan
con entera libertad los
representantes de la plutocracia
nacional asociada a la dominación
imperialista. Lo que asusta a los
tradicionales y a los neo
conservadores de matiz liberal o a
los oriundos de la izquierda es que
el comando de la Revolución ya
demostró que no se alejará del
camino hacia la construcción del
nuevo sistema político y de una
nueva sociedad. Lo mismo ocurre en
la propia Venezuela, donde hay un
puñado de ex izquierdistas, ex
guerrilleros y ex comunistas
integrando los bandos de la contra
revolución. Son los que más
vociferan en entrevistas en los
canales y medios “libres” y en los
artículos que firman en los
periódicos creados con voluminoso
financiamiento del patronato pro-
imperialista. Esas personas se
desesperan cuando constatan, con la
amargura de los vencidos que el
comando revolucionario del país ha
decidido enfrentar las presiones de
Bush y sus aliados, y llevar
adelante el programa de
transformaciones políticas y
sociales.
Uno de los componentes del
socialismo del siglo XXI es la unión,
organización y movilización del
pueblo para con la lucha
antiimperialista, lo que presupone
el enfrentamiento en caso de que
éste sea neceráio. Las fuerzas
internacionales no tienen otra
opción. O conviven con el fenómeno,
mismo con aversión, o se involucran
en campañas, conspiraciones y
aventuras golpistas, soportando las
consecuencias. Esta es la lógica de
hierro del desarrollo histórico.
Al Brasil o al pueblo brasileño
debiera interesarle el avance del
proceso revolucionario venezolano. Y
nuestro país debiera de ser el
primero en anteponerse al
intervencionismo extermo en el país
de Bolívar. Mismo con horizontes
políticos limitados y distante del
socialismo y de la lucha
antiimperialista, el gobierno de
Lula, con su política externa
independiente la cual da prioridad a
la integración sudamericana,
recogerá mas beneficios de la
existencia de una Venezuela
revolucionaria, de que el caos o el
retroceso político en el país vecino.
brasileño está
enfrentando.
* Periodista. Secretario de
Relaciones Internacionales del
Partido Comunista de Brasil.
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