José Reinaldo Carvalho (*)A pocas
semanas de dejar el cargo de titular
de la misión diplomática de los
Estados Unidos en Brasil, con lo que
encierra su carrera, la embajadora
Donna Hrinak decidió dar “consejos”
al gobierno del presidente Lula, que
a pesar de encubiertos por elegante
lenguaje diplomático, revelaron un
tono intervencionista, arrogante y
amenazador. Las declaraciones fueron
hechas durante una conferencia sobre
las relaciones EUA-Brasil,
organizada por la Universidad
Internacional de la Florida. Para el
antiguo y conservador periódico
brasileño “O Estado de São Paulo”,
cuyas páginas nunca disfrazaron el
pro americanismo del núcleo de las
clases dominantes brasileñas, pero
en el caso en cuestión se sintió
incomodado, la Sra. Donna no habló
por voluntad propia. Había sido
presionada por los sectores
ultra-conservadores de la Casa
Blanca y del Departamento de Estado.
Más importante que las supuestas
informaciones o las circunstancias,
es, sin embargo las características
de las declaraciones de la Sra.
embajadora, por lo que contiene de
revelador de las preocupaciones
esenciales de la diplomacia
norte-americana con nuestro país.
Donna Hrinak procuró revestir las
amenazas que vendría a hacer con
matiz de tolerancia: “La
Administración Bush ha intentado no
reaccionar a las declaraciones del
gobierno brasileño que sean críticas
o divergentes de Washington en temas
que no considera centrales a los
intereses de los EUA”. Y “aconsejó”
al gobierno brasileño a “valorar
cuidadosamente su oposición a las
posiciones norte-americanas”,
nutriendo todavía la expectativa de
que Brasil y EUA puedan ser buenos
compañeros, a pesar de las
diferencias ideológicas, bajo la
condición de no oponerse a las
posiciones esenciales
norte-americanas.
En su conferencia la Sra. Donna
dió énfasis a dos situaciones en que
pretende el alineamiento sumiso de
Brasil a las posiciones
norte-americanas: Venezuela y Cuba,
revelando por lo tanto que los
Estados Unidos consideran las
situaciones envolviendo a la
Revolución Bolivariana y la
Revolución Cubana como centrales
desde el punto de vista de los
intereses norte-americanos en
América Latina. La Sra. Donna no
dijo nada sobre el ALCA, sin embargo
todos sabemos que este tratado hace
parte del conjunto de cuestiones
esenciales, siendo la oposición a
esta una de las cuestiones que los
Estados Unidos desearían un
ablandamiento por parte de Brasil.
La embajadora norte-americana
prácticamente incentivó a Brasil a
interferir en los asuntos internos
venezolanos a favor de la
contra-revolución: “No tengo dudas –
dijo – de que los brasileños están
conversando con el gobierno
venezolano sobre la importancia de
respetar la democracia no sólo en la
realización de elecciones justas y
en la medida en que avancemos en
este proceso, veremos que Brasil es,
efectivamente, el líder del grupo de
países amigos de Venezuela y
conducirá a todos en la dirección de
una solución democrática”. El
liderazgo de Brasil en el grupo de
países amigos sólo se justifica en
la medida en que sea para ayudar a
Venezuela a seguir estable en la
construcción de las conquistas de la
Revolución Venezolana, alcanzadas,
dicho sea de paso, a través de
elecciones – no apenas una, sino
tres, siendo dos de ellas para
presidente de la República y una
para la Asamblea Constituyente.
Cuanto a los episodios en curso en
el país vecino, se trata de otra
crisis fabricada por los EUA y sus
agentes internos, siendo ilógico
querer que Brasil intente convencer
el gobierno venezolano a convalidar
un fraude.
En lo que respecta a Cuba, la
Sra. embajadora fue más enfática en
la exigencia de que Brasil se alinee
a las posiciones norte-americanas:
“Difícil es entender el silencio de
Brasil delante de las recientes
violaciones de los derechos humanos
en Cuba”. La Sra. Hrinak repite un
discurso agotado, destinado al
descrédito en Brasil, por lo que
concierne , además, de la explícita
posición de solidariedad a Cuba
manifestada por el presidente Lula,
vale recordar que las relaciones de
Brasil con la isla caribeña son
excelentes desde que fueron
reestablecidas hace casi 20 años. Es
una inconsecuencia de la Sra. Donna
y de sus superiores suponer que
fuesen deteriorarse ahora.
Los “consejos”, con valor de
amenaza, de la embajadora de los
Estados Unidos pueden ser mejor
comprendidos en el contexto de las
evaluaciones de coyuntura
latinoamericana hechas por los
sectores ultra conservadores con
influencia en la Casa Blanca, en el
Pentágono y en el Departamento de
Estado. La Fundación Heritage, una
de las fuentes ideológicas del
Partido Republicano, acaba de
publicar un trabajo, a cargo de los
analistas James Jay Carafano y
Stephen Johson, especialistas en
seguridad y en América Latina,
refiriéndose al sub-continente como
“el flanco sur” de los Estados
Unidos, para el cual deberían
convergir los esfuerzos
intervencionistas militares y
diplomáticos de la super potencia, a
través de la revitalización del
“Comando Sur” (militar) y del
Tratado de Asistencia Recíproca,
cadáver insepulto de la guerra fría,
firmado en Rio de Janeiro en 1947,
que sirvió de base para una larga
serie de acciones intervencionistas
en la región a lo largo de la
segunda mitad del siglo XX.
Las propuestas de un derechismo y
intervencionismo delirantes se basan
en el diagnóstico de que crece la
“presencia terrorista” en la América
Latina, a través de “por lo menos
siete grupos terroristas
latinoamericanos, incluyendo tres de
origen islámica”.
El informe de la Fundación
Heritage, centra fuego sobre Cuba y
Venezuela, acusadas de interferir en
los “procesos democráticos
latinoamericanos” y convoca a la
diplomacia norteamericana a
“trabajar de forma coordenada con
otros gobiernos para neutralizar las
amenazas”.
Esto fue lo que la embajadora
intentó hacer con sus “consejos”. En
busca de situar mejor a Brasil en el
mundo y dispuesto a dar una efectiva
contribución a la integración
soberana de la América Latina, el
gobierno brasileño, con su nueva
política externa, ciertamente
desdeñará los “consejos” de la Sra.
Donna. Pero ciertamente ha de
tener en cuenta las referidas
amenazas.
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(*) Periodista, Vice-Presidente de
Partido Comunista de Brasil – PcdoB,
responsable por las relaciones
internacionales
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