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Brasil, sexta-feira, 10 de outubro de 2008
marzo 12, 2004
Los “consejos” de la Sra. Donna y los delirios de la Fundación Heritage

José Reinaldo Carvalho (*)

A pocas semanas de dejar el cargo de titular de la misión diplomática de los Estados Unidos en Brasil, con lo que encierra su carrera, la embajadora Donna Hrinak decidió dar “consejos” al gobierno del presidente Lula, que a pesar de encubiertos por elegante lenguaje diplomático, revelaron un tono intervencionista, arrogante y amenazador. Las declaraciones fueron hechas durante una conferencia sobre las relaciones EUA-Brasil, organizada por la Universidad Internacional de la Florida. Para el antiguo y conservador periódico brasileño “O Estado de São Paulo”, cuyas páginas nunca disfrazaron el pro americanismo del núcleo de las clases dominantes brasileñas, pero en el caso en cuestión se sintió incomodado, la Sra. Donna no habló por voluntad propia. Había sido presionada por los sectores ultra-conservadores de la Casa Blanca y del Departamento de Estado.

Más importante que las supuestas informaciones o las circunstancias, es, sin embargo las características de las declaraciones de la Sra. embajadora, por lo que contiene de revelador de las preocupaciones esenciales de la diplomacia norte-americana con nuestro país. Donna Hrinak procuró revestir las amenazas que vendría a hacer con matiz de tolerancia: “La Administración Bush ha intentado no reaccionar a las declaraciones del gobierno brasileño que sean críticas o divergentes de Washington en temas que no considera centrales a los intereses de los EUA”. Y “aconsejó” al gobierno brasileño a “valorar cuidadosamente su oposición a las posiciones norte-americanas”, nutriendo todavía la expectativa de que Brasil y EUA puedan ser buenos compañeros, a pesar de las diferencias ideológicas, bajo la condición de no oponerse a las posiciones esenciales norte-americanas.

En su conferencia la Sra. Donna dió énfasis a dos situaciones en que pretende el alineamiento sumiso de Brasil a las posiciones norte-americanas: Venezuela y Cuba, revelando por lo tanto que los Estados Unidos consideran las situaciones envolviendo a la Revolución Bolivariana y la Revolución Cubana como centrales desde el punto de vista de los intereses norte-americanos en América Latina. La Sra. Donna no dijo nada sobre el ALCA, sin embargo todos sabemos que este tratado hace parte del conjunto de cuestiones esenciales, siendo la oposición a esta una de las cuestiones que los Estados Unidos desearían un ablandamiento por parte de Brasil. La embajadora norte-americana prácticamente incentivó a Brasil a interferir en los asuntos internos venezolanos a favor de la contra-revolución: “No tengo dudas – dijo – de que los brasileños están conversando con el gobierno venezolano sobre la importancia de respetar la democracia no sólo en la realización de elecciones justas y en la medida en que avancemos en este proceso, veremos que Brasil es, efectivamente, el líder del grupo de países amigos de Venezuela y conducirá a todos en la dirección de una solución democrática”. El liderazgo de Brasil en el grupo de países amigos sólo se justifica en la medida en que sea para ayudar a Venezuela a seguir estable en la construcción de las conquistas de la Revolución Venezolana, alcanzadas, dicho sea de paso, a través de elecciones – no apenas una, sino tres, siendo dos de ellas para presidente de la República y una para la Asamblea Constituyente. Cuanto a los episodios en curso en el país vecino, se trata de otra crisis fabricada por los EUA y sus agentes internos, siendo ilógico querer que Brasil intente convencer el gobierno venezolano a convalidar un fraude.

En lo que respecta a Cuba, la Sra. embajadora fue más enfática en la exigencia de que Brasil se alinee a las posiciones norte-americanas: “Difícil es entender el silencio de Brasil delante de las recientes violaciones de los derechos humanos en Cuba”. La Sra. Hrinak repite un discurso agotado, destinado al descrédito en Brasil, por lo que concierne , además, de la explícita posición de solidariedad a Cuba manifestada por el presidente Lula, vale recordar que las relaciones de Brasil con la isla caribeña son excelentes desde que fueron reestablecidas hace casi 20 años. Es una inconsecuencia de la Sra. Donna y de sus superiores suponer que fuesen deteriorarse ahora.

Los “consejos”, con valor de amenaza, de la embajadora de los Estados Unidos pueden ser mejor comprendidos en el contexto de las evaluaciones de coyuntura latinoamericana hechas por los sectores ultra conservadores con influencia en la Casa Blanca, en el Pentágono y en el Departamento de Estado. La Fundación Heritage, una de las fuentes ideológicas del Partido Republicano, acaba de publicar un trabajo, a cargo de los analistas James Jay Carafano y Stephen Johson, especialistas en seguridad y en América Latina, refiriéndose al sub-continente como “el flanco sur” de los Estados Unidos, para el cual deberían convergir los esfuerzos intervencionistas militares y diplomáticos de la super potencia, a través de la revitalización del “Comando Sur” (militar) y del Tratado de Asistencia Recíproca, cadáver insepulto de la guerra fría, firmado en Rio de Janeiro en 1947, que sirvió de base para una larga serie de acciones intervencionistas en la región a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

Las propuestas de un derechismo y intervencionismo delirantes se basan en el diagnóstico de que crece la “presencia terrorista” en la América Latina, a través de “por lo menos siete grupos terroristas latinoamericanos, incluyendo tres de origen islámica”.

El informe de la Fundación Heritage, centra fuego sobre Cuba y Venezuela, acusadas de interferir en los “procesos democráticos latinoamericanos” y convoca a la diplomacia norteamericana a “trabajar de forma coordenada con otros gobiernos para neutralizar las amenazas”.

Esto fue lo que la embajadora intentó hacer con sus “consejos”. En busca de situar mejor a Brasil en el mundo y dispuesto a dar una efectiva contribución a la integración soberana de la América Latina, el gobierno brasileño, con su nueva política externa, ciertamente desdeñará los “consejos” de la Sra.

Donna. Pero ciertamente ha de tener en cuenta las referidas amenazas.

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(*) Periodista, Vice-Presidente de Partido Comunista de Brasil – PcdoB, responsable por las relaciones internacionales
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