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  Brasil

Brasil, sexta-feira, 10 de outubro de 2008
Enero 11, 2003
III Seminario Político Latino-Americano y Europeo Santiago, Chile 9 a 11 de enero de 2004. Intervención de José Reinaldo Carvalho, Vice-presidente y Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista del Brasil (PCdoB)

1 – El Partido Comunista del Brasil, así como los demás partidos comunistas y fuerzas revolucionarias y progresistas, atribuye importancia de primera magnitud a los movimientos de masas y valoriza como estratégico el trabajo con ellos y entre ellos. Nuestra concepción transformadora asume como principio, históricamente comprobado por la larga trayectoria de luchas políticas y sociales de más de un siglo y medio, que las masas populares, y no las personalidades y las organizaciones políticas aisladas, son los sujetos de la historia, los principales actores de las gestas emancipadoras.

2 – Tomamos también como punto de partida que la lucha social en las condiciones del capitalismo y más aún hoy en su fase neoliberal, se agotaría en sí misma si estuviese circunscrita a objetivos limitados y parciales. En una sociedad donde impera la opresión social y nacional, el movimiento social tiene que adquirir un alcance anticapitalista, contenido y carácter de clase, conciencia revolucionaria y debe adoptar posiciones programáticas relacionadas con la lucha por una nueva sociedad, vale decir, por un nuevo poder político. Sin embargo, la lucha social y la lucha política, el movimiento social y el partido político no pueden ser considerados aisladamente. “No digan que el movimiento social excluye el movimiento político. No habrá jamás movimiento político que, al mismo tempo, no sea social”, decía Marx en “Miseria de la Filosofía”. Hoy tiene validez hablar del “nuevo movimiento” o “movimiento de los movimientos”, si llevamos en consideración las nuevas condiciones de la época en que vivimos, lo que no es válido es oponer el movimiento social al movimiento político, las organizaciones sociales a los partidos políticos y menospreciar como “tradicionales”, o sea, superados históricamente, los partidos que luchan por la transformación revolucionaria de la sociedad y las organizaciones de clase.

3 – Naturalmente, hubo y también los hay hoy errores de concepción, conducción y método por parte de los partidos comunistas y otras fuerzas revolucionarias en sus relaciones con los movimientos de masas. Ciertamente hay nuevos actores sociales que no están contenidos en los modelos clásicos de análisis de clases de la sociedad. El mundo pasó por cambios y tenemos de enriquecer nuestros análisis, sin embargo no se puede, al intentar criticar estos errores, incurrir en otro, el de negar el papel del factor consciente en la lucha revolucionaria, que no vendrá espontáneamente, ni sólo “de abajo”, “de la base”. Son indispensables la teoría y la inteligencia colectiva, lo que sólo se obtiene a través de la madurez de los partidos políticos revolucionarios de clase.

4 – La visión de los comunistas brasileños sobre el tema se basa en nuestra experiencia y tiene un trasfondo histórico. Resumidamente se puede decir que las características del movimiento social en nuestro país son: su permanencia histórica, su diversidad y su acción a través del método de la unidad y de la frente única. Se destacan como fases históricas:
a) La lucha contra la dictadura (mediados de los años 1960 hasta mediados de los años 1980). Aún cuando la resistencia a aquel facineroso régimen asumió la forma de combate armado, nunca los movimientos de masas dejaran de cumplir un papel y nunca las fuerzas progresistas, entre ellas los comunistas, los menospreciaron. La dictadura no hubiera sido derrotada se los movimientos y organizaciones de masas no hubiesen sido activos protagonistas desempeñando un inestimable papel político. Me Refiero a las organizaciones sindicales, estudiantiles, de campesinos, de mujeres, comités pela amnistía a presos políticos, comités por la convocación de elecciones directas, comités de lucha contra el hambre, organizaciones de base de la iglesia etc. Los partidos revolucionarios actuaban en la clandestinidad, estaban fundidos, en dichas organizaciones y estas mantuvieron su autonomía, su papel protagonista y actuaron con unidad. Podríamos, se hubiese tempo, hacer una digresión para demostrar que ocurrió el mismo fenómeno en épocas anteriores desde la primera mitad del siglo XX. Lo que presento no quiere decir que los comunistas y las demás fuerzas de la izquierda no tengan autocrítica que hacer sobre el tema, pero no se les puede imputar la acusación de menospreciaren los movimientos de masas. Esta fue una característica importante de la actividad de los comunistas en la historia.
b) Con la conquista de la libertad política en 1985, que no fue una revolución, pero representó un cambio político profundo en nuestro país, irrumpieron los movimientos de masa con gran fuerza, así como los partidos de izquierda dejaron de ser meramente de cuadros para ser también de masas. Corresponde a este período la fundación y la afirmación del Partido de los Trabajadores, a partir de las luchas sindicales, y las campañas por la legalidad de el Partido Comunista del Brasil (PCdoB) y de el Partido Comunista Brasileño (PCB) que fueron campañas de masas. Se puede mencionar también la lucha por la nueva Constitución democrática, cuando la capital del país, Brasilia, la sede de los poderes Legislativo y Ejecutivo, se transformó en escenario de manifestaciones diarias durante muchos meses para que fuesen insertados en la nueva Constitución los derechos del pueblo, los cuales fueron peleados por los movimientos sociales.

5 – Actualmente, en Brasil y en el mundo, los movimientos de masas son impulsados a resistir a la ofensiva generalizada de la burguesía, de la reacción mundial y del imperialismo contra los derechos de los pueblos, a la democracia, a soberanía nacional, a la seguridad y a paz. Es cada vez más evidente que el desarrollo destructivo del capitalismo trae la barbarie. Sus efectos visibles son la degradación de la vida, la exclusión social, la privación de derechos, el desempleo, la miseria, la violencia, el crimen organizado, la inseguridad pública, la crisis de la civilización urbana. En el plano político, las relaciones internacionales son marcadas pela militarización y la guerra.

6 – Las fuerzas progresistas tienen delante de sí el gran desafío de comprender esta realidad, sus causas y su sentido y, a partir de esta comprensión, incidir de manera cualitativa en los movimientos sociales, comprometerse con ellos, echar raíces , vincularse a ellos y contribuir para apuntar caminos de lucha por una nueva sociedad que supere aquellos fenómenos, lo que significa luchar por la supresión del capitalismo, mostrando el contenido de clase de los problemas y la naturaleza de las políticas capitalistas y neoliberales vigentes.

7 – Alguien se pregunta: que hay de peculiar y nuevo en este momento, en el nuevo movimiento. Hay una globalización que es transversal y simultáneamente vertical, que genera y reproduce la opresión social y política en todo el planeta, y es aumentada por la crisis sistémica del capitalismo y por la hegemonía del imperialismo norte-americano con su política de guerra. La transversalidad de la globalización no significa el apagamiento de la dominación nacional, de las contradicciones Inter-imperialistas y la formación de un directorio mundial gobernando el planeta. En el ápice del sistema de poder mundial en esta época de globalización se encuentra el imperialismo norte-americano, cuya estrategia consiste en luchar cada vez más por lo primado de los intereses de este mismo imperialismo. También se están realizando transformaciones técnico-científicas, transformaciones en el mundo del trabajo, transformaciones culturales para las cuales concurre el monopolio de los medios de comunicación y su amplio alcance, transformaciones en el modo de vida, etc. que hacen surgir nuevas dinámicas en la vida social manifestadas en la construcción de identidades, en la formulación de nuevas reivindicaciones, en la creación de nuevas estructuras organizativas y nuevas formas de manifestación y lucha. Se debe resaltar la emergencia de las mujeres y su papel en la vida social, el adviento de un movimiento cultural de masas, la manifestación aguda de problemas étnicos y raciales, el peligro de la devastación ambiental, las cuestiones de comportamiento, de orientación sexual, la crisis de la vida urbana, nuevos factores psico-sociales, una especie de neurosis colectiva, de aislamiento de las personas, disminuyendo el poder de convocatoria y la organización colectivas.

8 – Surgen de este modo, nuevos escenarios de lucha, las causas y los objetivos finales y parciales se diversifican, así como los actores, los enfoques y los criterios, cuyo resultado es la creación de una inmensa rede de organizaciones y coordinaciones. Comprenderlas, acercarse a ellas constituye un gran desafío a ser enfrentado por todos los que desean la transformación social. Es necesario captar el alcance y el sentido objetivamente revolucionario de las luchas sociales, aún cuando casi siempre este sentido no sea claro para estos actores.

9 – En el análisis sobre las relaciones entre los movimientos sociales y los partidos políticos y de los mencionados fenómenos objetivos contemporáneos , hay que llevar en cuenta también otros factores:
a) La imposibilidad del capitalismo en la fase neoliberal, de estado mínimo, de liquidación del estado de bien-estar social, de la aniquilación de la autonomía nacional de los países pobres, subdesarrollados y en desenvolvimiento, de atender satisfactoriamente a las crecientes demandas sociales.
b) La derrota histórica del socialismo y del movimiento revolucionario con todo el impacto que esto tiene en términos de declive, reflujo y perdida de la influencia política de los partidos comunistas.
Estos dos factores crean un vacío donde surge todo tipo de organizaciones del tercero sector cuyos resultados de sus acciones son la fragmentación y la colaboración de clases.

10 – Es en este cuadro político que surge el Forum Social Mundial y el movimiento antiglobalización que en sus tres versiones de Porto Alegre, ahora en Mumbai, India, y en los embates de calles desde Seattle, revelan las nuevas potencialidades de este nuevo movimiento, lo que se quedó muy claro en las memorables manifestaciones contra la guerra imperialista en el año pasado. El FSM se afirma como movimiento antiglobalización, anticapitalista, antiimperialista, antiguerra y, por lo menos sus ramificaciones latino-americanas, como movimiento anti ALCA, aunque ni siempre en este sentido esté claro para las organizaciones que lo constituyen, ya que muchas veces sus formulaciones y decisiones son imprecisas, contradictorias, confusas y eclécticas.

11 – El FSM se perfila con estas características en un marco muy amplio y diversificado de organizaciones, fuerzas políticas y corrientes de opinión. Nosotros, los comunistas, debemos actuar y efectivamente actuamos allí, considerando el FSM como punto de convergencia y encuentro para la acción común, un terreno propicio para impulsar la unidad del movimiento de masas y el trabajo en frente única .

12 – Por lo tanto, cualesquier actitudes hegemónicas y excluyentes o intenciones de presionar artificialmente el FSM para transformarlo en un nuevo centro de formulaciones y decisiones constituirán una deformación y serán prejudiciales a la lucha. Si es verdad que la lucha es cada vez más global, no es menos verdad que no se pueden borrar las particularidades nacionales y que es contraproducente fabricar agendas que ignoren las agendas nacionales. En países como Brasil, con sus características de país continental en la esfera de dependencia del imperialismo norte-americano, donde abultan problemas sociales entrelazados con los derivados de la dominación externa, la cuestión nacional tiene una particularidad que no puede ser ignorada, principalmente ahora en las nuevas condiciones en que se observa nuevo dinamismo político y social.

13 – Son también tendencias a combatir, en los marcos de una actuación amplia y unitaria en el Forum Social Mundial el reformismo, la conciliación de clases y la tentativa de domesticar y fragmentar las luchas sociales, la disminución del carácter político y de clase de estas luchas, así como el apoliticismo, y las intolerables discriminaciones a los partidos, a los comunistas y demás fuerzas revolucionarias.

14 – Finalizo retornando a Brasil: en nuestro país el movimiento de masas tiene como característica luchar para mantener su independencia en una situación en que el gobierno central de la República y algunos gobiernos provinciales y alcaldías , son, con los limites propios del cuadro político y los límites políticos y ideológicos de la fuerza dirigente de la transición – el PT – fuerzas aliadas en la lucha por transformaciones progresistas, democráticas y sociales. La transición brasileña vive vacilaciones derivadas de un incipiente grado de acumulación de fuerzas revolucionarias, además de una tendencia a la acomodación por parte de la fuerza dirigente, orientada mucho más para la gestión del poder que preexistía con horizonte de curto plazo, que para impulsar cambios de profundidad en la situación política y social. El diferencial podrá ser el movimiento de masas, factor capaz de forjar convicciones y forzar alteraciones de rumbo.


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Bibliografía Consultada

Moraes, Jô. O papel dos movimientos sociales no “Assalto aos Céus”, Revista Princípios, Nº 69, p.55, 2003

Novo rumo para o Brasil, Documentos do 10º Congresso do Partido Comunista do Brasil – PCdoB, 2001 realizado no Rio de Janeiro, Editora Anita Garibaldi, São Paulo, 2002.

Resolução Política da 9ª Conferência Nacional do Partido Comunista do Brasil - PCdoB, Editora Anita Garibaldi, São Paulo, 2003.
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