III Seminario Político Latino-Americano y
Europeo Santiago, Chile 9 a 11 de enero de
2004. Intervención de José Reinaldo
Carvalho, Vice-presidente y Secretario de
Relaciones Internacionales del Partido
Comunista del Brasil (PCdoB)
1 – El Partido Comunista del Brasil,
así como los demás partidos
comunistas y fuerzas revolucionarias
y progresistas, atribuye importancia
de primera magnitud a los
movimientos de masas y valoriza como
estratégico el trabajo con ellos y
entre ellos. Nuestra concepción
transformadora asume como principio,
históricamente comprobado por la
larga trayectoria de luchas
políticas y sociales de más de un
siglo y medio, que las masas
populares, y no las personalidades y
las organizaciones políticas
aisladas, son los sujetos de la
historia, los principales actores de
las gestas emancipadoras.
2 – Tomamos también como punto de
partida que la lucha social en las
condiciones del capitalismo y más
aún hoy en su fase neoliberal, se
agotaría en sí misma si estuviese
circunscrita a objetivos limitados y
parciales. En una sociedad donde
impera la opresión social y
nacional, el movimiento social tiene
que adquirir un alcance
anticapitalista, contenido y
carácter de clase, conciencia
revolucionaria y debe adoptar
posiciones programáticas
relacionadas con la lucha por una
nueva sociedad, vale decir, por un
nuevo poder político. Sin embargo,
la lucha social y la lucha política,
el movimiento social y el partido
político no pueden ser considerados
aisladamente. “No digan que el
movimiento social excluye el
movimiento político. No habrá jamás
movimiento político que, al mismo
tempo, no sea social”, decía Marx en
“Miseria de la Filosofía”. Hoy tiene
validez hablar del “nuevo movimiento”
o “movimiento de los movimientos”,
si llevamos en consideración las
nuevas condiciones de la época en
que vivimos, lo que no es válido es
oponer el movimiento social al
movimiento político, las
organizaciones sociales a los
partidos políticos y menospreciar
como “tradicionales”, o sea,
superados históricamente, los
partidos que luchan por la
transformación revolucionaria de la
sociedad y las organizaciones de
clase.
3 – Naturalmente, hubo y también los
hay hoy errores de concepción,
conducción y método por parte de los
partidos comunistas y otras fuerzas
revolucionarias en sus relaciones
con los movimientos de masas.
Ciertamente hay nuevos actores
sociales que no están contenidos en
los modelos clásicos de análisis de
clases de la sociedad. El mundo pasó
por cambios y tenemos de enriquecer
nuestros análisis, sin embargo no se
puede, al intentar criticar estos
errores, incurrir en otro, el de
negar el papel del factor consciente
en la lucha revolucionaria, que no
vendrá espontáneamente, ni sólo “de
abajo”, “de la base”. Son
indispensables la teoría y la
inteligencia colectiva, lo que sólo
se obtiene a través de la madurez de
los partidos políticos
revolucionarios de clase.
4 – La visión de los comunistas
brasileños sobre el tema se basa en
nuestra experiencia y tiene un
trasfondo histórico. Resumidamente
se puede decir que las
características del movimiento
social en nuestro país son: su
permanencia histórica, su diversidad
y su acción a través del método de
la unidad y de la frente única. Se
destacan como fases históricas:
a) La lucha contra la dictadura
(mediados de los años 1960 hasta
mediados de los años 1980). Aún
cuando la resistencia a aquel
facineroso régimen asumió la forma
de combate armado, nunca los
movimientos de masas dejaran de
cumplir un papel y nunca las fuerzas
progresistas, entre ellas los
comunistas, los menospreciaron. La
dictadura no hubiera sido derrotada
se los movimientos y organizaciones
de masas no hubiesen sido activos
protagonistas desempeñando un
inestimable papel político. Me
Refiero a las organizaciones
sindicales, estudiantiles, de
campesinos, de mujeres, comités pela
amnistía a presos políticos, comités
por la convocación de elecciones
directas, comités de lucha contra el
hambre, organizaciones de base de la
iglesia etc. Los partidos
revolucionarios actuaban en la
clandestinidad, estaban fundidos, en
dichas organizaciones y estas
mantuvieron su autonomía, su papel
protagonista y actuaron con unidad.
Podríamos, se hubiese tempo, hacer
una digresión para demostrar que
ocurrió el mismo fenómeno en épocas
anteriores desde la primera mitad
del siglo XX. Lo que presento no
quiere decir que los comunistas y
las demás fuerzas de la izquierda no
tengan autocrítica que hacer sobre
el tema, pero no se les puede
imputar la acusación de
menospreciaren los movimientos de
masas. Esta fue una característica
importante de la actividad de los
comunistas en la historia.
b) Con la conquista de la libertad
política en 1985, que no fue una
revolución, pero representó un
cambio político profundo en nuestro
país, irrumpieron los movimientos de
masa con gran fuerza, así como los
partidos de izquierda dejaron de ser
meramente de cuadros para ser
también de masas. Corresponde a este
período la fundación y la afirmación
del Partido de los Trabajadores, a
partir de las luchas sindicales, y
las campañas por la legalidad de el
Partido Comunista del Brasil (PCdoB)
y de el Partido Comunista Brasileño
(PCB) que fueron campañas de masas.
Se puede mencionar también la lucha
por la nueva Constitución
democrática, cuando la capital del
país, Brasilia, la sede de los
poderes Legislativo y Ejecutivo, se
transformó en escenario de
manifestaciones diarias durante
muchos meses para que fuesen
insertados en la nueva Constitución
los derechos del pueblo, los cuales
fueron peleados por los movimientos
sociales.
5 – Actualmente, en Brasil y en el
mundo, los movimientos de masas son
impulsados a resistir a la ofensiva
generalizada de la burguesía, de la
reacción mundial y del imperialismo
contra los derechos de los pueblos,
a la democracia, a soberanía
nacional, a la seguridad y a paz. Es
cada vez más evidente que el
desarrollo destructivo del
capitalismo trae la barbarie. Sus
efectos visibles son la degradación
de la vida, la exclusión social, la
privación de derechos, el desempleo,
la miseria, la violencia, el crimen
organizado, la inseguridad pública,
la crisis de la civilización urbana.
En el plano político, las relaciones
internacionales son marcadas pela
militarización y la guerra.
6 – Las fuerzas progresistas tienen
delante de sí el gran desafío de
comprender esta realidad, sus causas
y su sentido y, a partir de esta
comprensión, incidir de manera
cualitativa en los movimientos
sociales, comprometerse con ellos,
echar raíces , vincularse a ellos y
contribuir para apuntar caminos de
lucha por una nueva sociedad que
supere aquellos fenómenos, lo que
significa luchar por la supresión
del capitalismo, mostrando el
contenido de clase de los problemas
y la naturaleza de las políticas
capitalistas y neoliberales
vigentes.
7 – Alguien se pregunta: que hay de
peculiar y nuevo en este momento, en
el nuevo movimiento. Hay una
globalización que es transversal y
simultáneamente vertical, que genera
y reproduce la opresión social y
política en todo el planeta, y es
aumentada por la crisis sistémica
del capitalismo y por la hegemonía
del imperialismo norte-americano con
su política de guerra. La
transversalidad de la globalización
no significa el apagamiento de la
dominación nacional, de las
contradicciones Inter-imperialistas
y la formación de un directorio
mundial gobernando el planeta. En el
ápice del sistema de poder mundial
en esta época de globalización se
encuentra el imperialismo
norte-americano, cuya estrategia
consiste en luchar cada vez más por
lo primado de los intereses de este
mismo imperialismo. También se están
realizando transformaciones
técnico-científicas,
transformaciones en el mundo del
trabajo, transformaciones culturales
para las cuales concurre el
monopolio de los medios de
comunicación y su amplio alcance,
transformaciones en el modo de vida,
etc. que hacen surgir nuevas
dinámicas en la vida social
manifestadas en la construcción de
identidades, en la formulación de
nuevas reivindicaciones, en la
creación de nuevas estructuras
organizativas y nuevas formas de
manifestación y lucha. Se debe
resaltar la emergencia de las
mujeres y su papel en la vida
social, el adviento de un movimiento
cultural de masas, la manifestación
aguda de problemas étnicos y
raciales, el peligro de la
devastación ambiental, las
cuestiones de comportamiento, de
orientación sexual, la crisis de la
vida urbana, nuevos factores
psico-sociales, una especie de
neurosis colectiva, de aislamiento
de las personas, disminuyendo el
poder de convocatoria y la
organización colectivas.
8 – Surgen de este modo, nuevos
escenarios de lucha, las causas y
los objetivos finales y parciales se
diversifican, así como los actores,
los enfoques y los criterios, cuyo
resultado es la creación de una
inmensa rede de organizaciones y
coordinaciones. Comprenderlas,
acercarse a ellas constituye un gran
desafío a ser enfrentado por todos
los que desean la transformación
social. Es necesario captar el
alcance y el sentido objetivamente
revolucionario de las luchas
sociales, aún cuando casi siempre
este sentido no sea claro para estos
actores.
9 – En el análisis sobre las
relaciones entre los movimientos
sociales y los partidos políticos y
de los mencionados fenómenos
objetivos contemporáneos , hay que
llevar en cuenta también otros
factores:
a) La imposibilidad del capitalismo
en la fase neoliberal, de estado
mínimo, de liquidación del estado de
bien-estar social, de la
aniquilación de la autonomía
nacional de los países pobres,
subdesarrollados y en
desenvolvimiento, de atender
satisfactoriamente a las crecientes
demandas sociales.
b) La derrota histórica del
socialismo y del movimiento
revolucionario con todo el impacto
que esto tiene en términos de
declive, reflujo y perdida de la
influencia política de los partidos
comunistas.
Estos dos factores crean un vacío
donde surge todo tipo de
organizaciones del tercero sector
cuyos resultados de sus acciones son
la fragmentación y la colaboración
de clases.
10 – Es en este cuadro político que
surge el Forum Social Mundial y el
movimiento antiglobalización que en
sus tres versiones de Porto Alegre,
ahora en Mumbai, India, y en los
embates de calles desde Seattle,
revelan las nuevas potencialidades
de este nuevo movimiento, lo que se
quedó muy claro en las memorables
manifestaciones contra la guerra
imperialista en el año pasado. El
FSM se afirma como movimiento
antiglobalización, anticapitalista,
antiimperialista, antiguerra y, por
lo menos sus ramificaciones
latino-americanas, como movimiento
anti ALCA, aunque ni siempre en este
sentido esté claro para las
organizaciones que lo constituyen,
ya que muchas veces sus
formulaciones y decisiones son
imprecisas, contradictorias,
confusas y eclécticas.
11 – El FSM se perfila con estas
características en un marco muy
amplio y diversificado de
organizaciones, fuerzas políticas y
corrientes de opinión. Nosotros, los
comunistas, debemos actuar y
efectivamente actuamos allí,
considerando el FSM como punto de
convergencia y encuentro para la
acción común, un terreno propicio
para impulsar la unidad del
movimiento de masas y el trabajo en
frente única .
12 – Por lo tanto, cualesquier
actitudes hegemónicas y excluyentes
o intenciones de presionar
artificialmente el FSM para
transformarlo en un nuevo centro de
formulaciones y decisiones
constituirán una deformación y serán
prejudiciales a la lucha. Si es
verdad que la lucha es cada vez más
global, no es menos verdad que no se
pueden borrar las particularidades
nacionales y que es contraproducente
fabricar agendas que ignoren las
agendas nacionales. En países como
Brasil, con sus características de
país continental en la esfera de
dependencia del imperialismo
norte-americano, donde abultan
problemas sociales entrelazados con
los derivados de la dominación
externa, la cuestión nacional tiene
una particularidad que no puede ser
ignorada, principalmente ahora en
las nuevas condiciones en que se
observa nuevo dinamismo político y
social.
13 – Son también tendencias a
combatir, en los marcos de una
actuación amplia y unitaria en el
Forum Social Mundial el reformismo,
la conciliación de clases y la
tentativa de domesticar y fragmentar
las luchas sociales, la disminución
del carácter político y de clase de
estas luchas, así como el
apoliticismo, y las intolerables
discriminaciones a los partidos, a
los comunistas y demás fuerzas
revolucionarias.
14 – Finalizo retornando a Brasil:
en nuestro país el movimiento de
masas tiene como característica
luchar para mantener su
independencia en una situación en
que el gobierno central de la
República y algunos gobiernos
provinciales y alcaldías , son, con
los limites propios del cuadro
político y los límites políticos y
ideológicos de la fuerza dirigente
de la transición – el PT – fuerzas
aliadas en la lucha por
transformaciones progresistas,
democráticas y sociales. La
transición brasileña vive
vacilaciones derivadas de un
incipiente grado de acumulación de
fuerzas revolucionarias, además de
una tendencia a la acomodación por
parte de la fuerza dirigente,
orientada mucho más para la gestión
del poder que preexistía con
horizonte de curto plazo, que para
impulsar cambios de profundidad en
la situación política y social. El
diferencial podrá ser el movimiento
de masas, factor capaz de forjar
convicciones y forzar alteraciones
de rumbo.
Moraes, Jô. O papel dos movimientos
sociales no “Assalto aos Céus”,
Revista Princípios, Nº 69, p.55,
2003
Novo rumo para o Brasil, Documentos
do 10º Congresso do Partido
Comunista do Brasil – PCdoB, 2001
realizado no Rio de Janeiro, Editora
Anita Garibaldi, São Paulo, 2002.
Resolução Política da 9ª Conferência
Nacional do Partido Comunista do
Brasil - PCdoB, Editora Anita
Garibaldi, São Paulo, 2003.